21 octubre 2011

A un paso de la vacuna contra la Malaria


Así se titula un artículo que he leído en el periódico. Aunque a nosotros la malaria no nos preocupe, en países como África es un gran problema. Es la primera en importancia de entre las enfermedades debilitantes, con más de 210 millones de casos cada año en todo el mundo. La enfermedad puede ser causada por una o varias de las diferentes especies de Plasmodium, que lo puede transmitir una mujer embarazada por vía trasplacentaria al feto. O bien, por la transmisión directa a través de la picadura de un mosquito.

1,3 millones de personas mueren cada año de paludismo, por lo que el avance en una vacuna contra esta enfermedad supone un gran paso médico y farmacológico. 

Estas son las partes que me parecen más interesantes del artículo:

Los datos preliminares del último estudio que se lleva a cabo con la vacuna experimental RTS,S muestran que la inmunización reduce a la mitad el riesgo de infección en bebés de edades entre cinco y 17 meses. Se esperan nuevos datos provisionales en 2012 y los resultados definitivos para finales de 2014. Si se confirman la eficacia y la seguridad, y se cumplen los plazos, la primera vacuna contra la malaria sería una realidad en 2015.

El nuevo ensayo, iniciado en 2009, determinará el futuro de una vacuna que lleva en desarrollo desde hace 25 años y que se administraría junto con el resto de medidas de control del paludismo, como la distribución generalizada de mosquiteras rociadas de insecticida y los tratamientos con artemisina. El estudio involucra a 15.460 niños en 11 centros de siete países africanos y es la mayor investigación realizada nunca con un fármaco de este tipo.

De acuerdo con los nuevos datos, la vacuna tiene una eficacia del 56% en la reducción de casos de malaria clínica. La protección frente a la malaria severa fue del 47%

Cuando se inició el desarrollo de RTS,S a mediados de los años 80 se cuestionaba incluso la viabilidad de una vacuna. A lo largo de los últimos 25 años se ha confirmado que el fármaco protege a niños y adultos y que se puede administrar de forma segura a menores de dos años junto con el resto de inmunizaciones incluidas en el calendario de vacunación internacional, un aspecto clave para su posterior distribución. El nuevo ensayo, la fase III de desarrollo clínico, es el último paso para confirmar la eficacia y la seguridad del medicamento antes de solicitar su aprobación.
Una de las principales cuestiones que tendrán que definirse entonces, si se produce la aprobación, será la estrategia de producción y distribución de la vacuna. GlaxoSmithKline (GSK), la compañía que inició en 1984 su desarrollo, se ha comprometido a llevar a cabo la fabricación al menor coste posible y sin obtener ningún beneficio económico. Según ha afirmado en el Foro de la Malaria el consejero delegado de la farmacéutica, Andrew Witty, la compañía tiene actualmente capacidad para fabricar en Europa 35 millones de dosis, que permitirían vacunar a 10 millones de niños.

Witty ha señalado que GSK podría construir una planta de fabricación en África o India para facilitar la distribución de la vacuna. Hasta la fecha, la farmacéutica ha invertido 300 millones de dólares en el proyecto y Witty estima que aportará entre 50 y 100 millones de dólares más en los próximos años.

Otro reto pendiente será preparar una segunda generación del fármaco. "Tratamos de entender por qué funciona en unos casos y qué ocurre en el resto como paso clave para aprender cómo mejorar la vacuna. Esta es una primera generación pero no es la vacuna definitiva»", explica Alonso.


El artículo original en el que se basan se ha publicado en "The New England Journal of Medicine", os adjunto el enlace en el que sale el artículo donde explica el estudio =)

http://www.nejm.org/doi/pdf/10.1056/NEJMoa1102287


Miriam Yagüe Capilla

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